¿Rimar o no rimar? Esa es la cuestión para el traductor de subtítulos

Hace unos meses, tuvimos, entre colegas cibernéticos, un debate que generó polémica: ¿Debe el traductor subtitulador respetar la rima en una canción que llevará subtítulos, digamos, en una película? Por un lado, estaban los que mantenían que el traductor debe procurar reflejar la rima para “transcrear” el efecto de la canción original, y que muchas veces el público no valora ese trabajo extra y noble del traductor al tener las restricciones archiconocidas del medio subtitulado. Por el otro estaban los que consideraban que en realidad no era necesario ni justificado traducir rimando los subtítulos de una canción. En ese debate, me encontré con una de conocida traductora audiovisual de Argentina, Ariana Loker, socia de Talkbox Subtitling Studio. Al finalizar su carrera de posgrado en traducción audiovisual, que realizó en la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas Sofía E. Broquen Spangenberg (Buenos Aires, Argentina), escribió su tesis (allí llamada tesina) justamente sobre este tema (aquí pueden leerla entera). Más abajo, Ariana nos hace una suerte de resumen sobre su tesina. ¿Rimamos o no rimamos?

Ana Lis Salotti - noviembre de 2018

 

Subtitulado interlingüístico de canciones

Ariana V. Loker

Diplomatura en Traducción de Textos Audiovisuales y Accesibilidad

Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas Sofía E. Broquen Spangenberg

Al abordar un texto audiovisual, a menudo he observado que los traductores tienden a intentar reproducir todas sus funciones en la lengua meta (Jakobson, 1963). La mayoría de las veces puede ser acertado el intento, pero ¿pueden los mismos principios aplicarse al subtitulado de canciones? ¿Vale la pena?

Sospecho que la teoría mecanicista y positivista de Nida y Taber (1974) nos marca a fuego cuando habla de “reproducción exacta del mensaje en cuanto a sentido y estilo”. Algo importante que esta definición no contempla es el skopos (Vermeer, 2000), que es la finalidad o propósito del texto inserto en su contexto particular (valga la redundancia).

El subtitulado es un tipo de traducción muy particular porque supone la trascodificación de información canalizada a través de un medio sonoro (la banda de audio de los parlamentos) a un medio gráfico (el texto del subtítulo). Por eso se dice que es multimedial. La introducción de la consideración de la finalidad o propósito de un texto, el skopos, tiene especial importancia para decidir su traducción cuando pensamos en canciones para subtitulado porque el texto del subtitulado no tiene la misma finalidad o propósito que la letra original de la canción: el subtitulado no necesita estar ajustado en cuanto a prosodia, ritmo y estructura de rima porque no está escrito para ser cantado.

¿Cuál es el skopos de una canción dentro del contexto de una película? Probablemente, el disfrute estético aural y visual metafórico. Es posible que el relato o las reflexiones de la canción se relacionen directa o metafóricamente con la trama de la historia. Pero hay una serie de elementos que componen una canción inserta en un texto audiovisual: la música (la melodía, los instrumentos), las imágenes (pueden ser imágenes de la película o imágenes extradiegéticas que representan una fantasía de alguno de los personajes) y la letra. De estos tres elementos, el único que se modifica en la localización es la letra; los demás permanecen activos tal como los concibió el director de la película en la versión original.

Los dos aspectos capitales para considerar a la hora de traducir una canción para subtitulado son el nivel referencial o contenido proposicional (función representativa, Jakobson, 1958) materializado en el relato de una acción, la descripción de una emoción o un lugar, el racconto de una historia; y por otro lado, el nivel estético auditivo materializado en la melodía, el tono, la duración, el volumen, el timbre, la dinámica, el ritmo, el tempo, la expresión y la armonía, la pausa, la acentuación y la articulación (Susam-Sarajeva, 2008).

El primer aspecto es resuelto bajo el marco teórico de la traducción general. Respecto del segundo aspecto: la rima, la métrica y la prosodia; todos estos elementos permanecen activos en el audio original y por lo tanto no necesitamos traspasarlo al nivel textual del subtítulo porque sería redundante.

En el caso de las canciones, el aspecto semántico tiene tanta relevancia como el estético, pero la confusión se da al tratar de traspasar la estética de la oralidad en la escritura de la traducción. Esta duplicación no es necesaria porque la musicalidad, cadencia, ritmo y aun el patrón de rima puede apreciarse aunque no conozcamos el idioma original. Más aún: el subtitulado no necesita estar adaptado en cuanto a prosodia y rima porque su skopos no es reemplazar la letra original y ser cantado. Este traspaso del nivel estético oral a la escritura no solo no es necesario, sino que puede afectar la soltura de la traducción por encorsetarla para hacerla coincidir con un patrón de rima, una prosodia o ritmo determinado.

 

El subtitulado como suplemento de la semiosis audiovisual

En la traducción audiovisual trabajamos con cuatro canales que funcionan en simultáneo: el canal verbal auditivo (parlamentos, voces de fondo, letras de canciones), el canal auditivo no verbal (música, sonidos de la naturaleza, efectos de sonido de posproducción), el canal verbal visual (títulos, gráficos impresos en pantalla, carteles, créditos) y el canal visual no verbal (composición de los cuadros, fotografía, sucesión de imágenes que dan forma a la acción). El subtitulado de textos audiovisuales tiene una particularidad que no comparte con ningún otro tipo de traducción. De los dos canales de información (auditivo y visual, compuestos por las imágenes fílmicas, los parlamentos, la música y efectos de sonido agregados en posproducción), no se anula ni reemplaza ninguno como se haría en la traducción de un cuento escrito, una novela, una poesía, donde perdemos el acceso al original y hay un reemplazo total de la mediatización, sino que se agrega el subtitulado como suplemento. Es diferente también al caso del doblaje, donde hay un reemplazo parcial del texto audiovisual porque las imágenes y los efectos de sonido permanecen y se reemplaza la banda de voces. En el subtitulado existe esta dualidad: se conservan todos los aspectos de la obra original: imágenes, parlamentos, música extradiegética (la música de la banda de sonido) y música diegética (la que está dentro del relato ficcional) y para la versión localizada de la obra, se agrega el subtitulado como suplemento. El subtitulado viene, entonces, a servir de apoyo para completar el contenido proposicional de los parlamentos que, como vimos, nos comunica sentido a partir de muchos artificios que funcionan simultáneamente. Otras cuestiones de los parlamentos como los tonos y matices de voz, el volumen de las elocuciones, la cadencia de los diálogos, aunque se den en un idioma extranjero, pueden apreciarse y forman una parte importante de la situación comunicativa. Por lo tanto continúan activos y funcionando. Por esto decimos que el subtitulado es solamente un complemento que suple una —pequeña— parte del sentido general del complejo enunciado que supone una obra audiovisual. El subtitulado, en cierta forma, viene a completar sentido sin molestar; agrega significado sin quitar nada.

Creo que la huella sonora del audio de la película tiene prevalencia por sobre la voz mental que activamos en la lectura de subtítulos. ¿Por qué traspasar la rima y prosodia de una canción (elementos fónicos) a la escritura del subtítulo (elementos visuales)? ¿Por qué duplicar estos elementos de naturaleza oral en un subtítulo que está destinado a ser leído en silencio? Parecería, como mínimo, contradictorio.

 

Extracto de la tesina: Subtitulado interlingüístico de canciones de Ariana V. Loker, 2017

Referencias:

JAKOBSON, Roman (1963). Essais de linguistique générale.

NIDA Eugene y TABER Charles (1974). The Theory and Practice of Translation.

VERMEER, H. (2000). Skopos and Commission in Translational Action.

JAKOBSON, Roman (1958). Closing Statement: Linguistics & Poetics.

SUSAM-SARAJEVA, Ṣebnem (2008). Translation and Music: Changing Perspectives, Frameworks and Significance.

Speaking at the American Translators Association’s Annual Conference

Mission impossible or a feather in your cap?

The deadline was fast approaching. The occasion was to present at the American Translators Association’s 56th Annual Conference in Miami, to be held from November 4 to November 7, 2015, and was expected to gather 1,600 attendees from 52 different countries. My anxiety was building up. That one would be my first conference where I would be proposing a session.

I decided to present two sessions. I thought I would have more chances to get at least one approved. It turns out my two sessions were accepted. Game on!

The experience was incredibly enriching, yet frightening. I learned a great deal about what to do to present a winning proposal, and then to deliver a presentation that garnished good, constructive feedback. Is presenting at the ATA conference a mission impossible? I wanted to know if I were up to the challenge. This is what I did, and sometimes didn’t do, to present a successful presentation proposal.

1)      Identify an interesting, original topic that you are knowledgeable enough to present in 45-50 minutes and be able to answer questions from the public about it in the remaining time. To identify a potential topic, you can on sessions already seen in previous conference programs or proceedings. This can trigger your imagination: What have you worked on as a linguist that hasn’t been presented before? What do you know that is interesting, enriching and “original” enough to appeal to other fellow linguists? What lessons or challenges have you experienced during your career that could be of use to others? What is a piece of theory in translation studies that you have seen applied in practice?[1]

2)      Brainstorm ideas. Write or talk about potential areas in the identified topic. I usually use a pen and a piece of paper. I love the freedom given by a blank piece of paper. I use arrows to link ideas, circle main topics, make a concept map, come up with garbage ideas that only after discarding them bring more viable ones, doodle concepts for my future slides…  

3)      Watch the ATA webinar on how to present a winning proposal by Corinne McKay, to be found here. This is very useful. Don’t miss it! It’s a bit less than an hour long, and it’s worth investing the time.

4)      Write your 100-word summary. Try to focus on what exactly makes your talk appealing: maybe it’s a pretty new topic that hasn’t been presented in a while, or a new angle; maybe it’s a very specialized niche in the market, or maybe it’s an advanced talk for experienced linguists. Anything that sets your session apart from the hundreds of proposals presented each year is a good point to highlight. I see conference proposals as an argumentative text type. You are basically trying to convince others that what you have to say is worth listening to. Be convincing! Argumentative texts should be appealing. Try to pick your reader’s interest by putting yourself in the conference organizers’ shoes and think: Why would I want to hear a session on this topic? What’s the appeal here? How is this session different and interesting in a translators’ conference program?

5)      Write your bio in support of your proposal. Don’t think of your bio as a separate text from your proposal. They should work in conjunction. Your bio needs to be 100 words max. So use your words smartly: concentrate on the aspects of your career that present you in the best light considering your topic. For example, if your proposal deals with the translation of young adult literature, the fact that you have 10 years of experience in medical translation won’t help your case much. Highlight your most relevant experience.

Once you put a winning proposal out and get accepted, start planning your session straightaway. I made the mistake of leaving it till the month before the conference, and found myself working against the clock to finish the presentation slides and the script.

I believe it’s a good idea to write a script for your presentation. While you shouldn’t read out a script at the conference, writing one helps you become a more organized, engaging speaker. A good rule of thumb is to write an average of 100-120 words per minute of presentation. So if you are going to present a 45 minute session, a script of between 4,500 and 5,400 words is a good length.

The experience presenting at the ATA conference was amazing. I learned and got so much out of it! If you’re interested, my proposals at that time can be read here: Voyage to Antarctica: Translating the Environment, and Reel Fun: Improving Your Subtitles. This year, I presented another proposal and it got accepted! It’s called A Journey of 10,000 Miles: Translating Environmental Nonfiction. ATA 59th Annual Conference in New Orleans, here I go!

[1] This is something I don’t quite see so much at ATA conferences, and I think it’s a fertile area to explore!