Del lado de acá y del lado de allá: La lectura bilingüe de Poso Wells en nuestro club de lectura

Por Ana Lis Salotti

Primer evento sobre  Poso Wells  donde debatimos sobre el libro el 15 de diciembre.

Primer evento sobre Poso Wells donde debatimos sobre el libro el 15 de diciembre.

El 20 de febrero hablaremos con Dick Cluster sobre su traducción de  Poso Wells.

El 20 de febrero hablaremos con Dick Cluster sobre su traducción de Poso Wells.

El sábado 15 de diciembre de 2018, los contertulianos del Club de Lectura Bilingüe “Entre dos mundos” de San Francisco se dieron cita para debatir Poso Wells de la ecuatoriana Gabriela Alemán, tanto en su versión original en español como en la traducción al inglés de Dick Cluster. En este Club de Lectura, que junto con una colega y amiga comenzamos en noviembre de 2017 en la ciudad de Nueva York y desdoblamos entre NYC y San Francisco cuando me mudé a esta última ciudad en julio de 2018, pretendemos leer libros escritos originalmente en español, publicados no más de siete u ocho años atrás y que tengan su traducción al inglés. Durante nuestras reuniones, mantenemos debates y charlas bilingües sobre el libro en sus dos versiones. Como traductora, al igual que muchos de nuestros participantes, no solo me intereso en la historia, los personajes, la escritura y el estilo del autor o la autora, sino que también debatimos sobre pasajes particularmente desafiantes para el traductor o pasajes en traducción que, creemos, fueron logrados magistralmente o no tanto.

Para mí, Poso Wells ha sido uno de los libros más interesantes que hemos debatido en este club de lectura. Por eso, decidí escribir un artículo sobre mi lectura y nuestros debates durante la reunión. Además, vamos a tener el honor de conversar en vivo y en directo con su traductor, Dick Cluster, el 20 de febrero de 2019 en Oakland, CA. En vísperas de este tan esperado evento, qué mejor que repasar nuestras lecturas.

Poso Wells nos cautiva ya desde el título. Es una especie de doble juego de palabras, o incluso triple o cuádruple. Por un lado, hace referencia al escritor inglés H. G. Wells (1866-1946), considerado uno de los padres de la ciencia ficción. No solo tenemos el nombre de Wells en el título, sino que su intertextualidad, específicamente con su cuento The Country of the Blind/ El país de los ciegos (1904), resuena en toda la novela. En pocas palabras, el relato de Wells trata de un alpinista que cae a un valle desierto de los Andes ecuatorianos y se encuentra con una civilización de personas ciegas que viven allí. Hay puntos de contacto esenciales entre el cuento de Wells y la novela de Alemán. Ambos relatos comparten el mismo escenario: las inmensidades desiertas de los valles y picos andinos del Ecuador y su gente en las laderas. También comparten el mismo descenso hacia una extraña civilización de ciegos. Esta maraña de intertextualidad enriquece y amplía la lectura de la obra.

Por si esto fuera poco, la palabra “poso” juega con su homófono “pozo” y vuelve a referirse en espejo al apellido del autor Wells (“well” en inglés significa pozo). Pozo con “z” nos remite una vez más a un descenso a las entrañas de la tierra, al inframundo. Además, Poso Wells es el nombre del lugar físico donde transcurre la acción. Alemán escribe: “quien quiera que haya ideado en un mal día el infierno, debió tener en su cabeza la forma exacta de Poso Wells” y más aún “Algo se agazapa en las calles de Poso Wells y ataca los nervios como un tam tam persistente. Y eso, sea lo que sea, jadea en los sueños de sus habitantes, los lengüetea con su ruinosa saliva y aliento de pozo séptico y deja sus cuerpos pringosos y sucios cuando despiertan. Esa sensación de peligro no se quita con solo intentarlo, se vive con ella todo el día y al atardecer se vuelve más palpable pues no es solo comida lo que desaparece sino mujeres”. Y así, de un modo casi aterrador, introduce uno de los temas sociopolíticos de la novela y del Ecuador: la desaparición de mujeres.

Por su parte poso con “s” significa:

1. m. Sedimento del líquido contenido en una vasija.

2. m. Descanso, quietud, reposo.

3. m. desus. Lugar para descansar o detenerse.

Fuente: https://dle.rae.es/?id=ToNfY29

“Poso” nos hace pensar en sedimentos, en lo que se bota, lo que sobra, lo que se deja cual desechos o residuos. Cuando Alemán describe el sitio, dice: “kilómetros de viviendas de palo, caña y aglomerado construidas sobre aguas servidas y barro podrido”. En este sentido, “poso” quizá pueda relacionarse con la corrupción, la política o la extracción minera del oro, tres temas muy constantes en esta obra. Es interesante que “poso” también sea un lugar de descanso o quietud. ¿Será quizá la tranquilidad superficial con la que los habitantes de Poso Wells dejan pasar sus días?

Creo que la riqueza de este título en español pone de manifiesto, ya desde el principio, la dimensión de teseracto que tendrá la obra. Un teseracto es una suerte de hipercubo imaginario donde todas sus aristas están conectadas entre sí y por estar ubicado en la cuarta dimensión el ser humano solo puede imaginarlo y no distinguirlo. Igual que un teseracto, la novela de Alemán tiende una red de personajes y temas sociopolíticos, económicos y ambientales interconectados entre sí y cuyo conjunto enmarañado a veces no sabemos distinguir. A mi entender, el título Poso Wells con sus muchos niveles es una de esas aristas del teseracto. La edición en inglés también se titula Poso Wells y Cluster, en un intento de reflejar la complejidad intrínseca del español, introduce: “Poso Wells—or Wells’ Sediment in less poetic terms” (p. 24). ¿Traspasará este doblete la totalidad de niveles? El traductor se plantea estas y otras cuestiones en una interesante entrevista que le hizo a la autora.

Las elecciones reales de Ecuador de 2006 son el puntapié inicial de la historia ficticia. Uno de los candidatos presidenciales, ya en segunda vuelta, viaja a Poso Wells para hacer campaña y dar un acto político con bombos y platillos, lleno de demostraciones demagógicas. En la novela este candidato se llama Andrés Vinueza. Fue apasionante descubrir que estas elecciones y muchas de sus circunstancias ficcionalizadas por Alemán en realidad tuvieron una base de verdad en la vida política ecuatoriana. En 2006 hubo efectivamente una segunda vuelta entre Álvaro Noboa, el empresario más rico del país, y Rafael Correa, líder de la izquierda. La sensación de irrealidad vivida en el país durante esta época debido a los numerosos casos de autoritarismo, populismo, corrupción, nepotismo y la elevada cantidad de candidatos presidenciales (¡fueron 13!) me hizo pensar verdaderamente en un país de ciegos donde la población, ciega, no puede ver con claridad estos intentos de perpetuación en el poder y vota en la oscuridad de sus creencias. Un ejemplo de esta “ceguera” metafórica es que Noboa y también el ficticio Vinueza se identifican como un mesías enviado por Dios para presidir el país y que la gente se lo cree. Otro ejemplo es lo que ocurre un año antes, en 2005, con el entonces presidente del país, Lucio Gutiérrez. Acusado de autoritarismo, fue destituido por la llamada Rebelión de los Forajidos y debió asilarse en Brasil. Pero un año después, con las elecciones de 2006, regresa y se vuelve a presentar como candidato. Es encarcelado y su hermano se presenta en su lugar. ¿Puede un político pensar que la gente es ciega, que no tiene memoria y por lo tanto actuar con total impunidad? En el país de los ciegos, claramente sí.

La historia de Alemán nos lleva de la mano a explorar algunas de estas circunstancias electorales del Ecuador, enredadas con la explotación minera, la expropiación de tierras y la destrucción de recursos naturales que llevan a cabo ciertas mineras multinacionales sobornando al gobierno de turno. Además, refleja una gran problemática del país: la desaparición de personas, en especial, mujeres y la corrupción e impunidad del sistema político y policial que la rodea.

Durante nuestros debates, hablamos además sobre el rol de las mujeres en la obra. Si bien muchas son secuestradas y se las muestra como víctimas pasivas, Bella y Sun Yi, entre otras, son mujeres fuertes, heroínas que toman control de su destino y cambian el rumbo de la historia. Bella, ya desde su nombre, personifica contradicciones tan realistas como lo es ser mujer en estos tiempos: la aspiración a la belleza por parte de una sociedad machista, una belleza “corrompida” por una gran cicatriz en el rostro, la violencia doméstica contra la mujer normalizada por la sociedad, la fortaleza y resiliencia femeninas y el liderazgo de la mujer dentro de su comunidad.

Conversamos asimismo sobre la función omnipresente de la religión tanto en la novela como en la cultura ecuatoriana en particular y latinoamericana en general. Una de las participantes tiene familia en Ecuador y nos contó de la influencia incuestionable que ejerce la fe sobre todos los aspectos de la vida ecuatoriana.

También hablamos de los muchos géneros que se entretejen en esta novela. Por momentos es una historia de detectives donde el que busca la verdad es el periodista Varas. Por otros, es una novela de ciencia ficción con una especie de seres humanos ciegos que habitan los túneles de las profundidades de Poso Wells, que han perdido la vista y su capacidad de procrear y secuestran mujeres. Ciertos pasajes son humorísticos y nos hacen pensar en la sátira como recurso literario: por ejemplo, cuando se celebra la misa de difuntos por el supuesto finado Vinueza, el cura se tropieza sobre el ataúd, este se rompe y se descubre que estaba vacío. Durante todo el relato, la ficción se entremezcla con la realidad ecuatoriana a tal punto que el lector llega a confundir realidad con ficción y viceversa. La estructura de la novela, en ocho capítulos cortos, a veces nos recuerda a una novela por entregas o a un folletín de los que se imprimían en los periódicos de antaño. Cada capítulo cierra con un cliff hanger que nos hace esperar con ansiedad el siguiente. Pero como una serie de TV, muchas veces el comienzo del siguiente capítulo retoma la historia desde otro ángulo. Además, incorpora letras de canciones populares mexicanas, como “Chilanga Banda” de Café Tacuba, “La Valentina” de Jorge Negrete y “Náufrago de amor” de Julio Jaramillo. ¡Qué dolor de cabeza para el traductor!

Otro dolor de cabeza son los mexicanismos, como “órale pinche güey”, que le adjudica Alemán a uno de sus personajes. Benito del Pliego, haciéndole honor a su apellido, es poeta y se la pasa cantando, recitando poemas y diciendo mexicanismos.

Otro de los aspectos que solemos mencionar durante nuestras reuniones son las diferentes tapas que utilizan las editoriales. La tapa de mi edición de Poso Wells en español tiene una foto histórica en blanco y negro de lo que pareciera ser un acto oficial de inauguración con un grupo de personas paradas frente a un edificio. En la esquina superior izquierda hay una mancha grande de pintura amarilla con el título Poso Wells en negro. La tapa de la edición en inglés, publicada por City Lights, es minimalista: de fondo azul con el título y los nombres de la autora y el traductor en letras blancas, un rayo prominente en plateado que atraviesa el título y muchos rayos pequeños de fondo. Mientras escribía este artículo, descubrí que hay otra versión en español con una ilustración de una mujer abrazada a un hombre y muerta de miedo. Esta portada es la que menos me gusta porque no representa la fortaleza de los personajes femeninos de la novela. Por otro lado, no logro encontrar mucha relación entre la obra y la portada de la foto histórica, mientras que la portada del inglés hace clara referencia al rayo que le cae encima a Vinueza y que echa a andar el relato.

Nuestro encuentro y mi lectura de Poso Wells abarcaron otros temas e hilos conductuales de la historia. Y podrían haber abarcado muchos más de habernos quedado charlando más allá de las dos horas de nuestra reunión. Por ahora ansío el evento con Dick Cluster para saber más sobre el proceso de traducción de esta novela que engaña por su brevedad. Se podría pensar que es una lectura fácil y plana. Nada más lejos. Gabriela Alemán, escritora, periodista y traductora, nos lleva de viaje a Poso Wells, donde entreteje una historia cautivante y hace entrecruzar la realidad y la ficción para ofrecer una mirada crítica de numerosas problemáticas sociopolíticas del Ecuador, problemáticas que se repiten en toda Latinoamérica y en el mundo.

 

 

Bibliografía

Alemán, Gabriela. Poso Wells. Quito: Editorial Euterpe, 2018. Kindle.

Alemán, Gabriela. Poso Wells. Traducido al inglés por Dick Cluster. San Francisco: City Lights Books, 2018.

Alemán, Gabriela. Entrevistada por Dick Cluster. “Literature Is the Minefield of the Imagination: An Interview with Gabriela Alemán”. Los Angeles Review of Books. 17 de julio de 2018. Último acceso: 21 de febrero de 2019. https://lareviewofbooks.org/article/literature-is-the-minefield-of-the-imagination-an-interview-with-gabriela-aleman/#!

 

Más información

·         Club de Lectura “Entre dos mundos” en Nueva York:

https://clubdelecturanyc.wordpress.com/.

·         Todas las reuniones del Club de Lectura “Entre dos mundos” en San Francisco se anuncian en https://www.meetup.com/Linguists-Translators-and-Interpreters-in-the-Bay-Area/ y en

https://ncta.org/events/.

·         Twitter del Club de Lectura, tanto de NYC como de SF: https://twitter.com/clubdelecturany 

¿Rimar o no rimar? Esa es la cuestión para el traductor de subtítulos

Hace unos meses, tuvimos, entre colegas cibernéticos, un debate que generó polémica: ¿Debe el traductor subtitulador respetar la rima en una canción que llevará subtítulos, digamos, en una película? Por un lado, estaban los que mantenían que el traductor debe procurar reflejar la rima para “transcrear” el efecto de la canción original, y que muchas veces el público no valora ese trabajo extra y noble del traductor al tener las restricciones archiconocidas del medio subtitulado. Por el otro estaban los que consideraban que en realidad no era necesario ni justificado traducir rimando los subtítulos de una canción. En ese debate, me encontré con una de conocida traductora audiovisual de Argentina, Ariana Loker, socia de Talkbox Subtitling Studio. Al finalizar su carrera de posgrado en traducción audiovisual, que realizó en la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas Sofía E. Broquen Spangenberg (Buenos Aires, Argentina), escribió su tesis (allí llamada tesina) justamente sobre este tema (aquí pueden leerla entera). Más abajo, Ariana nos hace una suerte de resumen sobre su tesina. ¿Rimamos o no rimamos?

Ana Lis Salotti - noviembre de 2018

 

Subtitulado interlingüístico de canciones

Ariana V. Loker

Diplomatura en Traducción de Textos Audiovisuales y Accesibilidad

Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas Sofía E. Broquen Spangenberg

Al abordar un texto audiovisual, a menudo he observado que los traductores tienden a intentar reproducir todas sus funciones en la lengua meta (Jakobson, 1963). La mayoría de las veces puede ser acertado el intento, pero ¿pueden los mismos principios aplicarse al subtitulado de canciones? ¿Vale la pena?

Sospecho que la teoría mecanicista y positivista de Nida y Taber (1974) nos marca a fuego cuando habla de “reproducción exacta del mensaje en cuanto a sentido y estilo”. Algo importante que esta definición no contempla es el skopos (Vermeer, 2000), que es la finalidad o propósito del texto inserto en su contexto particular (valga la redundancia).

El subtitulado es un tipo de traducción muy particular porque supone la trascodificación de información canalizada a través de un medio sonoro (la banda de audio de los parlamentos) a un medio gráfico (el texto del subtítulo). Por eso se dice que es multimedial. La introducción de la consideración de la finalidad o propósito de un texto, el skopos, tiene especial importancia para decidir su traducción cuando pensamos en canciones para subtitulado porque el texto del subtitulado no tiene la misma finalidad o propósito que la letra original de la canción: el subtitulado no necesita estar ajustado en cuanto a prosodia, ritmo y estructura de rima porque no está escrito para ser cantado.

¿Cuál es el skopos de una canción dentro del contexto de una película? Probablemente, el disfrute estético aural y visual metafórico. Es posible que el relato o las reflexiones de la canción se relacionen directa o metafóricamente con la trama de la historia. Pero hay una serie de elementos que componen una canción inserta en un texto audiovisual: la música (la melodía, los instrumentos), las imágenes (pueden ser imágenes de la película o imágenes extradiegéticas que representan una fantasía de alguno de los personajes) y la letra. De estos tres elementos, el único que se modifica en la localización es la letra; los demás permanecen activos tal como los concibió el director de la película en la versión original.

Los dos aspectos capitales para considerar a la hora de traducir una canción para subtitulado son el nivel referencial o contenido proposicional (función representativa, Jakobson, 1958) materializado en el relato de una acción, la descripción de una emoción o un lugar, el racconto de una historia; y por otro lado, el nivel estético auditivo materializado en la melodía, el tono, la duración, el volumen, el timbre, la dinámica, el ritmo, el tempo, la expresión y la armonía, la pausa, la acentuación y la articulación (Susam-Sarajeva, 2008).

El primer aspecto es resuelto bajo el marco teórico de la traducción general. Respecto del segundo aspecto: la rima, la métrica y la prosodia; todos estos elementos permanecen activos en el audio original y por lo tanto no necesitamos traspasarlo al nivel textual del subtítulo porque sería redundante.

En el caso de las canciones, el aspecto semántico tiene tanta relevancia como el estético, pero la confusión se da al tratar de traspasar la estética de la oralidad en la escritura de la traducción. Esta duplicación no es necesaria porque la musicalidad, cadencia, ritmo y aun el patrón de rima puede apreciarse aunque no conozcamos el idioma original. Más aún: el subtitulado no necesita estar adaptado en cuanto a prosodia y rima porque su skopos no es reemplazar la letra original y ser cantado. Este traspaso del nivel estético oral a la escritura no solo no es necesario, sino que puede afectar la soltura de la traducción por encorsetarla para hacerla coincidir con un patrón de rima, una prosodia o ritmo determinado.

 

El subtitulado como suplemento de la semiosis audiovisual

En la traducción audiovisual trabajamos con cuatro canales que funcionan en simultáneo: el canal verbal auditivo (parlamentos, voces de fondo, letras de canciones), el canal auditivo no verbal (música, sonidos de la naturaleza, efectos de sonido de posproducción), el canal verbal visual (títulos, gráficos impresos en pantalla, carteles, créditos) y el canal visual no verbal (composición de los cuadros, fotografía, sucesión de imágenes que dan forma a la acción). El subtitulado de textos audiovisuales tiene una particularidad que no comparte con ningún otro tipo de traducción. De los dos canales de información (auditivo y visual, compuestos por las imágenes fílmicas, los parlamentos, la música y efectos de sonido agregados en posproducción), no se anula ni reemplaza ninguno como se haría en la traducción de un cuento escrito, una novela, una poesía, donde perdemos el acceso al original y hay un reemplazo total de la mediatización, sino que se agrega el subtitulado como suplemento. Es diferente también al caso del doblaje, donde hay un reemplazo parcial del texto audiovisual porque las imágenes y los efectos de sonido permanecen y se reemplaza la banda de voces. En el subtitulado existe esta dualidad: se conservan todos los aspectos de la obra original: imágenes, parlamentos, música extradiegética (la música de la banda de sonido) y música diegética (la que está dentro del relato ficcional) y para la versión localizada de la obra, se agrega el subtitulado como suplemento. El subtitulado viene, entonces, a servir de apoyo para completar el contenido proposicional de los parlamentos que, como vimos, nos comunica sentido a partir de muchos artificios que funcionan simultáneamente. Otras cuestiones de los parlamentos como los tonos y matices de voz, el volumen de las elocuciones, la cadencia de los diálogos, aunque se den en un idioma extranjero, pueden apreciarse y forman una parte importante de la situación comunicativa. Por lo tanto continúan activos y funcionando. Por esto decimos que el subtitulado es solamente un complemento que suple una —pequeña— parte del sentido general del complejo enunciado que supone una obra audiovisual. El subtitulado, en cierta forma, viene a completar sentido sin molestar; agrega significado sin quitar nada.

Creo que la huella sonora del audio de la película tiene prevalencia por sobre la voz mental que activamos en la lectura de subtítulos. ¿Por qué traspasar la rima y prosodia de una canción (elementos fónicos) a la escritura del subtítulo (elementos visuales)? ¿Por qué duplicar estos elementos de naturaleza oral en un subtítulo que está destinado a ser leído en silencio? Parecería, como mínimo, contradictorio.

 

Extracto de la tesina: Subtitulado interlingüístico de canciones de Ariana V. Loker, 2017

Referencias:

JAKOBSON, Roman (1963). Essais de linguistique générale.

NIDA Eugene y TABER Charles (1974). The Theory and Practice of Translation.

VERMEER, H. (2000). Skopos and Commission in Translational Action.

JAKOBSON, Roman (1958). Closing Statement: Linguistics & Poetics.

SUSAM-SARAJEVA, Ṣebnem (2008). Translation and Music: Changing Perspectives, Frameworks and Significance.

Speaking at the American Translators Association’s Annual Conference

Mission impossible or a feather in your cap?

The deadline was fast approaching. The occasion was to present at the American Translators Association’s 56th Annual Conference in Miami, to be held from November 4 to November 7, 2015, and was expected to gather 1,600 attendees from 52 different countries. My anxiety was building up. That one would be my first conference where I would be proposing a session.

I decided to present two sessions. I thought I would have more chances to get at least one approved. It turns out my two sessions were accepted. Game on!

The experience was incredibly enriching, yet frightening. I learned a great deal about what to do to present a winning proposal, and then to deliver a presentation that garnished good, constructive feedback. Is presenting at the ATA conference a mission impossible? I wanted to know if I were up to the challenge. This is what I did, and sometimes didn’t do, to present a successful presentation proposal.

1)      Identify an interesting, original topic that you are knowledgeable enough to present in 45-50 minutes and be able to answer questions from the public about it in the remaining time. To identify a potential topic, you can on sessions already seen in previous conference programs or proceedings. This can trigger your imagination: What have you worked on as a linguist that hasn’t been presented before? What do you know that is interesting, enriching and “original” enough to appeal to other fellow linguists? What lessons or challenges have you experienced during your career that could be of use to others? What is a piece of theory in translation studies that you have seen applied in practice?[1]

2)      Brainstorm ideas. Write or talk about potential areas in the identified topic. I usually use a pen and a piece of paper. I love the freedom given by a blank piece of paper. I use arrows to link ideas, circle main topics, make a concept map, come up with garbage ideas that only after discarding them bring more viable ones, doodle concepts for my future slides…  

3)      Watch the ATA webinar on how to present a winning proposal by Corinne McKay, to be found here. This is very useful. Don’t miss it! It’s a bit less than an hour long, and it’s worth investing the time.

4)      Write your 100-word summary. Try to focus on what exactly makes your talk appealing: maybe it’s a pretty new topic that hasn’t been presented in a while, or a new angle; maybe it’s a very specialized niche in the market, or maybe it’s an advanced talk for experienced linguists. Anything that sets your session apart from the hundreds of proposals presented each year is a good point to highlight. I see conference proposals as an argumentative text type. You are basically trying to convince others that what you have to say is worth listening to. Be convincing! Argumentative texts should be appealing. Try to pick your reader’s interest by putting yourself in the conference organizers’ shoes and think: Why would I want to hear a session on this topic? What’s the appeal here? How is this session different and interesting in a translators’ conference program?

5)      Write your bio in support of your proposal. Don’t think of your bio as a separate text from your proposal. They should work in conjunction. Your bio needs to be 100 words max. So use your words smartly: concentrate on the aspects of your career that present you in the best light considering your topic. For example, if your proposal deals with the translation of young adult literature, the fact that you have 10 years of experience in medical translation won’t help your case much. Highlight your most relevant experience.

Once you put a winning proposal out and get accepted, start planning your session straightaway. I made the mistake of leaving it till the month before the conference, and found myself working against the clock to finish the presentation slides and the script.

I believe it’s a good idea to write a script for your presentation. While you shouldn’t read out a script at the conference, writing one helps you become a more organized, engaging speaker. A good rule of thumb is to write an average of 100-120 words per minute of presentation. So if you are going to present a 45 minute session, a script of between 4,500 and 5,400 words is a good length.

The experience presenting at the ATA conference was amazing. I learned and got so much out of it! If you’re interested, my proposals at that time can be read here: Voyage to Antarctica: Translating the Environment, and Reel Fun: Improving Your Subtitles. This year, I presented another proposal and it got accepted! It’s called A Journey of 10,000 Miles: Translating Environmental Nonfiction. ATA 59th Annual Conference in New Orleans, here I go!

[1] This is something I don’t quite see so much at ATA conferences, and I think it’s a fertile area to explore!